«Suiza y sus socios: ¿dependencia o independencia?» Conferencia-debate

Ginebra, 8 de abril de 2016. Más de un año después de la eliminación del tipo de cambio mínimo entre el franco suizo y el euro y sus consecuencias, ha llegado el momento de hacer balance. Dos invitados de categoría han debatido en torno a la siguiente cuestión: «¿Hemos entrado en un sistema de total dependencia o conservamos, a pesar de todo, una forma de independencia muy helvética?».
De izquierda a derecha : Jean-François de Saussure, Yves Mirabaud, Christian Lüscher y Gero Jung

Para realizar el análisis, en un contexto de franco fuerte, de la evolución de la situación económica y de la evolución de las relaciones entre Suiza y sus socios, básicamente europeos, Mirabaud invitó a dos personalidades: Christian Lüscher, Asesor nacional y abogado, y a Jean-François de Saussure, Director general de Caran d’Ache, la empresa ginebrina conocida en todo el mundo por sus plumas estilográficas y sus lápices de colores. Más de 150 personas asistieron a dicha conferencia-debate, moderada por Yves Mirabaud, Socio gestor Senior de Mirabaud SCA.

A modo de introducción, Gero Jung, economista en jefe de Mirabaud Asset Management, señaló que, desde el punto de vista económico, la decisión del Banco Nacional de Suiza ha tenido «efectos considerables, pero no catastróficos. Aunque no se ha producido una recesión, el crecimiento económico suizo se ha ralentizado, con una desaceleración del 0,9% en 2015 (frente al 2% en 2014)». Por otra parte, Suiza ha vuelto a estar en fase de deflación (-1,1% en 2015). El franco suizo se mantiene en niveles elevados respecto al euro. Lo cual es un parámetro importante, como ha recalcado Gero Jung, si tenemos en cuenta que «1 de cada 2 francos suizos se obtiene en el extranjero y que la exportación representa 300.000 millones de francos, la mitad de la cual va dirigida a la zona euro».

Por lo que concierne a las empresas exportadoras suizas, como Caran d'Ache, la eliminación del tipo de cambio mínimo ha tenido consecuencias inmediatas. «Nosotros reaccionamos con extraordinaria rapidez. Revisamos a la baja nuestros objetivos presupuestarios, congelamos contrataciones y pospusimos ciertos proyectos de desarrollo, pero también redujimos nuestros márgenes para conceder un tipo de cambio intermedio a los distribuidores de exportación, lo que ha permitido generar crecimiento para nuestras exportaciones», explicó Jean-François de Saussure.

Aparte del impacto del franco suizo, la economía suiza se enfrenta a otros dos retos fundamentales. Por una parte, la cuestión de las relaciones bilaterales con la Unión Europea y, por otra, la Reforma de la tributación de las empresas (RIE III).

En efecto, la puesta en marcha de la iniciativa constitucional contra la inmigración masiva, aprobada en febrero de 2014, corre el riesgo de dejar obsoleto el acuerdo sobre la libre circulación de las personas, y afectar negativamente a las relaciones entre Suiza y la Unión Europea. El asesor nacional, Christian Lüscher, está convencido de que la Confederación Helvética y la Unión Europea encontrarán una solución pragmática, que permita a un tiempo respetar la iniciativa y mantener el acuerdo sobre la libre circulación de las personas: «Y ello porque las relaciones económicas son esenciales para Suiza, sí, pero también lo son para Europa». Este informe demuestra toda la complejidad que entraña preservar una forma de independencia al tiempo que se mantienen relaciones con el socio europeo.

El otro tema que afectará a la situación económica suiza se refiere al RIE III, cuya finalidad es eliminar la posibilidad de conceder tipos imponibles reducidos a las multinacionales, a fin de respetar las nuevas normas internacionales. «En este caso, una presión externa, en concreto de la OCDE, va a aportar algo muy positivo a Suiza», opina Christian Lüscher. En efecto, el cantón de Ginebra, como acaba de hacer el cantón de Vaud, debería atribuir el mismo tipo imponible a las multinacionales y a las empresas locales, ligeramente más alto para las primeras y mucho más bajo para las segundas. Jean-François de Saussure afirma con satisfacción: «Esperamos este nuevo tipo entusiasmados, pues la industria está en pleno crecimiento».

Ginebra debería disponer de un tipo imponible que permita evitar la salida de las multinacionales. «Estas generan más de 75.000 empleos en nuestro cantón», recuerda Yves Mirabaud. «Es importante que podamos conservarlas». 

Los ponentes también hablaron del mantenimiento de una política monetaria independiente, la preservación del sistema democrático suizo basado en consultas populares o incluso de la particularidad de encontrarse en el centro de Europa y estar, a un tiempo, fuera de la Unión Europea. Todos estos puntos demuestran el sutil equilibrio que debe conservarse entre la dependencia económica y el mantenimiento de una forma de independencia muy suiza.