Cultura

AQUA: reflexionar acerca del agua a través del arte contemporáneo

El agua es un patrimonio universal cuya importancia para nuestro futuro y el del planeta no se debe infravalorar. Adelina von Fürstenberg, fundadora de la organización ART for The World, nos invita a reflexionar sobre este tema a través de obras de artistas contemporáneos reunidas en una exposición excepcional, AQUA, de la que ejerce de comisaria. Una exposición respaldada por Mirabaud y abierta en Ginebra del 23 de marzo al 2 de julio de 2017, en el Castillo de Penthes y en la isla Rousseau.
Eduardo Srur, Hora de Onca Beber Agua, 2014/2017

¿Por qué se ha elegido el agua como tema de la exposición?

Para responder a esta pregunta necesito retroceder un poco en el tiempo. La idea de crear una estructura para promover los valores universales y los derechos humanos a través del arte contemporáneo se me ocurrió después de organizar la exposición Diálogos de paz, con ocasión del 50.º aniversario de la ONU. Sobre la temática, propuse un proyecto que exponía la visión de 60 artistas provenientes de los cinco continentes y que gustó mucho, no solamente a los representantes de la ONU, sino también al público, que tuvo ocasión de descubrir esta exposición en 1995 en el parque de las Naciones Unidas de Ginebra.

La organización ART for The World nació de esta experiencia. Desde que la fundé y la dirijo, persigue la misma misión: construir un diálogo entre los pueblos y las culturas a través de la mirada de los artistas, con el fin de fomentar la tolerancia y la solidaridad. Al estar afiliada al Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas (UNDPI), los temas abordados en el marco de nuestras exposiciones siempre guardan relación con los grandes retos de la sociedad y los desafíos de nuestra época, y primordialmente el conjunto de preocupaciones que mueven las acciones de la ONU: los derechos humanos, la condición de la mujer, la infancia, el medio ambiente y el cambio climático, por solo citar algunas.

Nuestra última gran retrospectiva hasta la fecha se llamaba FOOD. Presentada en Italia, Suiza, Brasil y Francia, se inspiraba directamente en el tema de la exposición universal que se celebró en Milán en 2015. Las preguntas que nos hizo plantearnos nos incitaron de manera natural a llevar la reflexión más allá. Tras la alimentación como «energía de la vida», se impuso por sí sola el agua como «fuente de vida». El tema encajaba en nuestro programa a la perfección.

¿Qué representa el agua para usted?

Para empezar, el agua es uno de los cuatro elementos. Un sistema simbólico que ha alimentado a lo largo de los siglos una importante tradición filosófica y artística. Pero ante todo, el agua es un elemento vital. Un objeto que no se reduce a los ríos, los lagos y los océanos. Está en el origen de la vida y concierne tanto a la existencia de la fauna y la flora como al futuro del ser humano y el planeta. Como consecuencia, es un punto de reflexión infinita.

¿Cuáles han sido los objetivos que han orientado la organización de la exposición AQUA ?

El tema del agua es tan extenso que no dudamos en absoluto de que preocupaba a la gente. Además, ofrece a los artistas una gran libertad para explorar sus distintas facetas. No solamente el aspecto de «fuente de vida» del que he hablado antes, sino también todas las problemáticas relacionadas con este elemento: la higiene, la salud, el reciclaje, el clima, la contaminación, la agricultura y la guerra, sin olvidar las interpretaciones más poéticas que suscita.

Por lo tanto, para mí el objetivo era presentar al público unas obras que suscitaran preguntas y que favorecieran una concienciación global sobre los retos relacionados con el agua, recordando a la vez la importancia fundamental de este recurso para la humanidad.

¿El arte contemporáneo es un medio eficaz para promover la concienciación del gran público sobre los retos relacionados con el agua?

El arte contemporáneo no es tan hermético como se suele decir. En mi opinión, cada uno puede encontrar en él algo con lo que nutrir su espíritu, incluso si no tiene conocimientos sobre arte o historia del arte. Donde un especialista ve una cosa, el profano verá otra. Para mí, ambas interpretaciones son válidas. Eso es lo que constituye la riqueza de una producción cultural, y también lo que le da valor. Por ejemplo, no es necesario ser un cinéfilo experto para apreciar una película de calidad. Lo mismo puede decirse del arte contemporáneo.

Y no estoy de acuerdo con los que piensan que el arte contemporáneo debe necesariamente generar debate. Según mi visión, el debate es intrínseco al arte. Formular preguntas forma parte de su esencia. Para mí, una obra que no plantea preguntas se convierte en un objeto decorativo.

¿El arte puede cambiar el mundo?

Si bien el arte no tiene necesariamente poder para cambiar el mundo, sí permite, como mínimo, transformar la manera en la que la gente ve el mundo y piensa sobre él. Eso en sí es ya un punto de partida para iniciar un cambio.

¿A quién va dirigida su exposición?

ART for The World pretende dirigirse al mayor número posible de personas. Llegar solo a los expertos y los coleccionistas no me interesa. Sin duda es por ello que nunca he abierto una galería, sino que siempre he colaborado con las instituciones culturales. Y aunque provengo del medio especializado del arte, para mí es importante atraer a todos los públicos, sin distinción. Por eso he querido convertir ART for The World en un museo sin paredes y presentar las obras tanto en lugares dedicados a ello como en el espacio público.

¿Por qué aplicar el término «itinerante» a esta exposición?

Me gusta insistir en la naturaleza itinerante de la exposición. Incluso si las exposiciones se conciben y se crean en primer lugar en Ginebra, cada una de ellas tiene como ambición viajar, siempre con la idea de llevar el arte a la gente. Para AQUA hay conversaciones en curso, en particular con otras ciudades de Suiza. Asimismo, se están formalizando colaboraciones en Italia y Brasil.

¿Cómo selecciona las obras presentadas?

El catálogo se construye en parte con producciones realizadas especialmente para este  acontecimiento y en parte con obras ya existentes. Por cuestiones de presupuesto, por desgracia no podemos integrar solo obras por  encargo. Sin embargo, para esta exposición contamos con un tercio de obras inéditas. En cuanto a la selección propiamente dicha, mi visión no incluye la noción de fronteras.

Nos interesamos por artistas de todo origen, pero sobre todo buscamos diversidad de enfoques. Es esta multiplicidad de puntos de vista permite ampliar las cuestiones que plantean las obras, pero evidentemente, no todos los artistas tienen la misma visión sobre el tema elegido. Con nuestro equipo, nos orientamos sobre todo a aquellos cuya obra demuestra cierta afinidad con el tema; y para las creaciones futuras, principalmente nos decantamos por artistas que podrían ser sensibles a la temática. Por ejemplo, un artista que trabajase solo en la abstracción no podría incluirse en la exposición AQUA.

Gal Weinstein, Nahalal (Partly Cloudy), 2011

¿Cómo trabaja con los artistas que crean una obra de encargo?

Con los artistas siempre he mantenido relaciones sólidas y a la vez, sencillas. Además, el hecho de no estar sometidos a un contrato de obligado cumplimiento que les forzaría a producir y a vender facilita nuestras relaciones. Para mí, los artistas son diamantes en bruto. Nunca hay que intentar darles la forma que nos gustaría que revistieran, sino, al contrario, hay que adaptarse a su personalidad para permitirles que se sublimen.

Por otra parte, cuando a un artista se le ofrecen condiciones óptimas para llevar a cabo su trabajo, se siente más libre y por lo tanto crea con mayor libertad. En cuanto al proceso, el método es relativamente clásico. Contacto al creador, le explico el concepto de la exposición e intercambiamos opiniones. Tras un periodo de gestación, retomamos contacto para que me explique su proyecto. Si este responde a las necesidades, financiamos su producción y ayudamos al artista en la medida que permitan nuestros recursos para que pueda avanzar y desarrollar su obra, siempre manteniendo un diálogo constante con él.

¿Alguna vez le ha decepcionado una obra de encargo?

No, nunca. El resultado es siempre superior a mis expectativas. Como rechazo todo intervencionismo, siempre hay un efecto sorpresa. De hecho, yo creo que en eso radica el secreto. Cuando nos queremos proyectar demasiado en la obra en gestación, siempre acabamos decepcionados.

¿Hay una o varias obras de la exposición que prefiera?

Las he seleccionado todas con pasión. Sería inapropiado por mi parte preferir una o varias. Todas tienen sus particularidades, y cada una, creo, tiene algo que decirnos. Ya se trate del Jaguar de Eduardo Srur, con la cabeza inclinada para beber del agua que rodea la isla Rousseau, la serie de cascos llenos de agua de Marcello Maloberti, que se pregunta por la relación entre la guerra y el agua, o incluso las imágenes de esos pescadores brasileños que acompañan a su presa con amor hacia la muerte, cada obra nos interpela. Las obras de vídeo también ocupan un lugar importante en la exposición, ya que su marea de imágenes y sus movimientos se asemejan al oleaje y a los movimientos del agua.

En su opinión, ¿qué es una exposición lograda?

Afirmar que el éxito de una exposición reside sobre todo en las opiniones positivas de los medios, la satisfacción de los artistas, la buena asistencia a la inauguración o incluso el desarrollo de nuevos contactos para las instituciones y los artistas no lo resume todo. Su éxito se calcula también por el número de visitantes. La comunicación desempeña un papel muy importante en este sentido.

¿Cómo financia ART for The World sus actividades?

Al ser un museo sin paredes, solo nos beneficiamos puntualmente de subvenciones públicas en los países a los que llevamos proyectos artísticos para asegurar nuestro funcionamiento. Pese a haber conseguido fidelizar a nuestros colaboradores locales e internacionales, la crisis financiera de 2008-2009 redujo a una décima parte todo el apoyo del que nos beneficiábamos durante los primeros diez años de nuestras actividades. Por ello, debemos encontrar otras soluciones para nuestras actuaciones.

A título de ejemplo, en ocasiones vendemos obras que exponemos y percibimos una comisión. Del mismo modo, intentamos vender nuestros conceptos de exposición. Tratar de obtener fondos de las instituciones públicas también reviste un gran interés para nosotros. En cuanto a otros apoyos, son fruto de colaboraciones privadas, como con Mirabaud.

¿Qué relación hay entre Mirabaud y AQUA?

En nuestras primeras conversaciones para sellar nuestra colaboración percibí muy pronto los valores comunes que conectaban a Mirabaud con nuestro trabajo. Por eso, nunca vi este colaborador como un simple patrocinador. Para empezar, tenía sensibilidad por el arte contemporáneo.

De hecho, hace unos años Mirabaud se lanzó a crear una colección. Por lo tanto, e igual que nosotros, se interesa por los artistas y sus reflexiones, pero también por las reflexiones que generan en nosotros. Y luego, por supuesto, está el agua. Para Mirabaud, este tema siempre ha sido un vector de comunicación importante, ya que simboliza a la vez un patrimonio que hay que conservar y un legado que se debe transmitir a las generaciones futuras.

ART for The World cumplió 20 años en 2016. ¿Cómo ve el futuro de la organización?

Mi preocupación primordial es seguir realizando nuestro trabajo con el mismo grado de exigencia de siempre. Pero debemos evolucionar constantemente. Por ejemplo, hace ya diez años creamos en Milán una organización asociada, ART for The World Europa, para favorecer los intercambios y el desarrollo de nuestras actividades con el apoyo de países de la Unión Europea.

Además, en colaboración con la ciudad de Milán y su pabellón de arte contemporáneo, estamos preparando para el mes de junio de este año una extensa exposición de arte contemporáneo africano con la participación de grandes colecciones de Ginebra. También en Milán, colaboramos con nuestra institución asociada para crear una serie de residencias de artistas.

Por último, después del León de Oro que recompensó mi comisariado para la creación del Pabellón de Armenia en la 56.ª Bienal de Venecia de 2015, me nombraron comisaria de la primera edición de la Trienal de Armenia, que se celebrará entre julio y septiembre de 2017 en colaboración con la Embajada de Suiza en Armenia, el Ministerio de Cultura de Armenia y varias fundaciones privadas europeas. 

Y como colofón a nuestras actividades de 2017, se presentará la exposición AQUA al público brasileño en São Paulo a partir de noviembre.

 

Fundada en 1996, ART for The World es una organización no gubernamental afiliada al Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas (UNDPI). Su misión consiste en movilizar el arte, el cine y la cultura contemporánea en torno a cuestiones globales y actuales. Exposiciones, proyecciones, eventos, proyectos temáticos e itinerantes permiten a ART for The World tender puentes entre el arte y los retos de la sociedad.

Desde 1998, ART for The World colabora de manera regular con la Dirección regional del SESC Belenzinho en São Paulo, Brasil. En 2005, se creó la organización asociada ART for The World Europa en Italia, en Turín.

Sitio web de ART for The World

Artistas invitados

Omar Ba (Senegal)
Nigol Bezjian (Siria)
Clemente Bicocchi (Italia)
Stefano Boccalini (Italia)
Alighiero Boetti (Italia)
Benji Boyadgian (Palestina)
Jonathas De Andrade (Brasil)
Silvie Defraoui (Suiza)
Michel Favre (Suiza)
Noritoshi Hirakawa (Japón)
Francesco Jodice (Italia)
Ilya and Emilia Kabakov (Ucrania/EE. UU.)
Shin Il Kim (Corea del Sur)
Salomé Lamas (Portugal)
Alexander Kosolapov (Rusia)
Marcello Maloberti (Italia)
Andrea Marescalchi (Italia)
Carlos Montani (Argentina)
Marcelo Moscheta (Brasil)
Stéphanie Nava (Francia)
Luca Pancrazzi (Italia)
Dan Perjovschi (Rumanía)
George Pusenkoff (Rusia)
Shimabuku (Japón)
Eduardo Srur (Brasil)
Barthélémy Toguo (Camerún)
Maria Tsagkari (Grecia)
Velu Viswanadhan (India)
Gal Weinstein (Israel)
Vasilis Zografos (Grecia)