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El futuro de las obligaciones, dos gestores de fondos comparten su visión

Con los tipos de interés en mínimos históricos, no siempre es fácil abrirse camino en el universo de las obligaciones, las cuales presentan incluso rentabilidades negativas. En este escenario, ¿cómo efectuar una buena selección? ¿Y qué futuro se dibuja para esta clase de activos sobre los que los inversores buscan ingresos regulares y protección de capital?

Perspectivas cruzadas de dos expertos, Fatima Luis, gestora de carteras sénior, y Andrew Lake, responsable de los equipos de renta fija, que, juntos, gestionan un fondo de renta fija en Mirabaud Asset Management.

Rara vez se llega al mundo de la renta fija por el mimo camino o mismas razones. Andrew Lake, sin embargo, tenía todo su destino marcado. Su  familia siempre trabajó activamente en finanzas, y por esas experiencias se especializó en esta categoría de activos. En cuanto a Fatima Luis, nada la predestinaba a abrazar esta carrera profesional, pero siempre había deseado con todas sus fuerzas trabajar en el mundo de las relaciones internacionales. El mercado de obligaciones respondía a esta aspiración, en él encontró un campo que combinaba política y economía a la vez.

Estas trayectorias diferentes les unieron, ya que en la actualidad se encuentran al mando de un fondo de inversión de renta fija cuya rentabilidad es una de las mejores de su categoría, pese a la complejidad de las condiciones del mercado.

¿Cuál es su visión sobre el actual mercado de bonos?

Fatima Luis Entre crisis financieras, incertidumbres políticas y evoluciones normativas, navegar a merced de vientos tan variables exige auténtica pericia. En lo que respecta al mundo de la inversión en obligaciones, aún reina una cierta confusión. En efecto, no sabemos si el crecimiento y la inflación que observamos actualmente se prolongarán a largo plazo. El mercado depende mucho también de la política. Por ello, debemos estar especialmente atentos a este tipo de riesgo, ya que vivimos un periodo que no deja de darnos sorpresas. 

¿Qué enfoque se debe adoptar para identificar las buenas oportunidades?

F. L. Seleccionar buenos títulos no es una tarea sencilla. Por eso hay que ser rigurosos y metódicos. Nosotros priorizamos un enfoque macroeconómico «top-down» para tener una visión clara del mercado en su conjunto. En este marco, las políticas monetarias, los índices de inflación y el crecimiento mundial nos permiten determinar en qué ámbitos se encuentran las mejores oportunidades de inversión. Después bajamos al siguiente nivel para retener los sectores y las empresas a los que estas tendencias deberían beneficiar. En el momento actual nos concentramos en bonos corporativos, en especial valores industriales y la energía, que ofrecen mejores perspectivas que las obligaciones gubernamentales como las de los países desarrollados. Con rentabilidades tan bajas, es decir, negativas, estas han perdido de hecho su atractivo para quien espere ingresos regulares. 

Andrew Lake Nuestro análisis deductivo lo completamos con un análisis inductivo (bottom-up») de los instrumentos, los sectores y los mercados para identificar en todo momento las mejores opciones y revalorizar el capital invertido. Esto permite no solo mantener un control adecuado de la cartera, sino también limitar los nefastos efectos de la volatilidad de los mercados a corto plazo.

¿Y para los mercados emergentes?

A. L. Cada zona económica posee su propio ritmo, lo que genera oportunidades de inversión. Con su importante reserva de crecimiento, los mercados emergentes siguen ofreciendo interesantes posibilidades, razón por la cual aún les prestamos atención. Sin embargo, en cuanto a inversión es importante no ser demasiado dogmático. Estoy convencido de que mantener el espíritu abierto es más fructífero. En efecto, algunos contextos específicos hacen que ciertos títulos sean atractivos, cuando no lo serían forzosamente en otros momentos determinados.

Entre la gestión activa y la pasiva, ¿hacia qué lado se inclina su balanza?

A. L. Intuitivamente, uno pensaría que crear una cartera de obligaciones se resume en seleccionar títulos de calidad basando las decisiones en convicciones fuertes, y a continuación cobrar los cupones del título hasta la madurez y recuperar la inversión inicial. Esos tiempos ya han pasado. La gestión activa de la duración y de la exposición al crédito a lo largo del ciclo económico es el principal catalizador de una buena rentabilidad. Teniendo en cuenta la debilidad de los tipos de interés vigentes en la mayoría de países del mundo, es evidente que adoptar un enfoque pasivo no permitiría satisfacer las expectativas de los inversores en cuanto a rentabilidad o la preservación del capital.

Los tipos de interés crean condiciones de mercado especiales. ¿Cómo se gestiona este parámetro?

F.L. Creemos que los tipos de interés van a seguir subiendo, pero de manera progresiva. Sin duda, esta evolución debería crear oportunidades de futuro para inversores en busca de bonos de alta rentabilidad. Pero hay que ser prudentes: si se revalorizan con demasiada rapidez, las rentabilidades podrían a su vez hacer caer los precios de determinadas obligaciones, lo cual tendría consecuencias para lo que ya hayan invertido en estos títulos. Nuestros fondos tienen un enfoque flexible y global y se gestionan de manera activa. Teniendo en cuenta que determinadas obligaciones de alta rentabilidad están mucho más correlacionadas con las acciones que con los tipos de interés, podrían llegar a ser interesantes si los precios de las obligaciones acabasen revalorizándose demasiado rápido.

Algunos inversores no obtienen ingresos con sus obligaciones de rentabilidad negativa. Entonces, ¿por qué comprarlas si su coste no reporta nada?

F.L. Quienes toman esta opción tienen perspectivas pesimistas sobre el crecimiento y la inflación. Están convencidos de que perderían mucho más dinero si invirtieran en alguna otra parte, y por ello están dispuestos a pagar más apostando por la calidad para conseguir una mejor protección para sus activos. Pero nosotros evitamos invertir en títulos de interés negativo.

¿Qué riesgos se corre al optar por obligaciones?

A.L. Tradicionalmente se distingue entre dos tipos de riesgo en cuanto a obligaciones: la inflación y la quiebra del emisor. Si las obligaciones estatales son mucho más sensibles al primero, el segundo riesgo afecta de manera más general a las obligaciones de empresas, aunque no es un caso excepcional que un gobierno no pueda cumplir con sus deudas. Grecia en 2015 es solo el último ejemplo de una larga historia de quiebras estatales.

F.L. Para protegerse de la inflación, nuestro primer interés son las obligaciones corporativas de alta rentabilidad o a corto plazo. Para evitar el riesgo de quiebra, es igual de importante tener buenas competencias en el equipo propio para entender las fragilidades de una empresa a través de su hoja de balance. 

¿Por qué es tan importante el trabajo en equipo en su actividad de gestión?

A.L. Aunque la decisión final de inversión nos corresponda a Fatima y a mí, en el día a día nos apoyamos en un equipo de gran talento sin el cual nos resultaría imposible gestionar fondos con tanta flexibilidad. Sin embargo, entre Fatima y yo no existe ninguna preeminencia. Trabajamos siempre con un espíritu de consenso.

F.L. Andrew y yo formamos un equipo desde hace muchos años. Nuestra colaboración es armoniosa porque se basa en la comprensión mutua. Y cuando hay algún desacuerdo, tenemos suficiente confianza en el otro como para podernos forjar una convicción común.

¿Cuáles son sus objetivos en cuanto a la gestión de renta fija?

A.L. En el ámbito de la gestión de fondos, nuestro objetivo es generar una rentabilidad positiva en relación con el índice en el transcurso de un ciclo económico completo, controlando la volatilidad para limitar el riesgo de pérdidas. Para ello intentamos poner en marcha soluciones eficaces a fin de compensar el cambio de tendencia, tal como hemos podido ver en el transcurso de los últimos años. Además, tratamos de minimizar las consecuencias del proceso de normalización de los tipos de interés en las carteras de valores, lo que nos permite proponer a nuestros clientes productos muy atractivos y verdaderamente competitivos.

Mirabaud Asset Management

Mirabaud Asset Management está focalizado exclusivamente en el área de gestión de activos y proporciona a clientes institucionales y entidades financieras acceso a una amplia gama de fondos de inversión y mandatos.

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