Cultura

Omar Ba: los recuerdos de África se mezclan con imágenes de sus experiencias occidentales

Omar Ba es un artista nacido en Senegal y que vive hoy en Ginebra. Su mundo está poblado de criaturas híbridas que aparecen hieráticamente delante de fondos habitualmente negros.

Emergiendo de esta oscuridad, toques de color explotan en la superficie y revelan figuras con rostros ocultos y misteriosos. Estas obras narran una historia que pretende eliminar las fronteras entre África y Europa, entre el pasado y el presente, o entre lo bueno y lo malo.

BIOGRAFÍA

Omar Ba nació en Senegal en 1977. Después de una formación artística inicial en su país natal, hizo un posgrado en la Escuela Superior de Bellas Artes de Ginebra en 2005. Unos años más tarde, continuó con un diploma en la Escuela Cantonal de Artes Visuales del Valais, en Sierre (Suiza). En 2010 expuso su obra en la Galería Guy Bärtschi y un año más tarde ganó el Swiss Art Award. 2013 fue un año especialmente activo para Omar Ba: celebró una gran exposición en Biel (Suiza), en el Centro de Arte PasquArt, que también expuso su obra en Liste 18, de la feria Art Basel; participó en la FIAC de París; y fue invitado por el Instituto Francés de Dakar (Senegal), a una estancia y exposición. A principios de 2014 se publicó un catálogo con su obra. Omar Ba vive y trabaja en Ginebra.

EL ARTISTA Y SU OBRA

El mundo de Omar Ba está poblado de criaturas híbridas que aparecen hieráticamente delante de fondos habitualmente negros. Emergiendo de esta oscuridad, toques de color explotan en la superficie y revelan figuras con rostros ocultos y misteriosos: a menudo, de vacas, erizos, peces, tigres, monos u otros animales. Son los mensajeros invocados por el artista. Aparecen con majestuosidad sobre la superficie oscura, esa base pintada de negro sobre la que aplica el color. Estas obras narran una historia que pretende eliminar las fronteras entre África y Europa, entre el pasado y el presente, o entre lo bueno y lo malo. Por lo general están pintadas sobre cartón corrugado, un material tosco que sin embargo es el favorito del artista. Sus composiciones están llenas de detalles pintados con mucha precisión, medallas, paisajes, hojas y plantas que forman un vibrante repertorio abierto a diversos niveles de interpretación.

En su paleta de colores se incluyen toques deslumbrantes que, como brasas, intensifican aún más el dinamismo de las formas y composiciones. En su arte, los recuerdos de África se mezclan con imágenes de sus experiencias occidentales.

La modernidad, en forma de torres de alta tensión, trenes y pozos petrolíferos, se apropia a veces de estas composiciones, en las que la naturaleza aparece debilitada y frágil. Los títulos escogidos por el artista también aportan una capa importante de significado e inscriben las obras en una historia universal del mundo. Las pinturas de Ba, que establecen conexiones y ofrecen lecturas diversas, trascienden las antiguas oposiciones culturales y permiten múltiples interpretaciones. Abordan situaciones en las que resulta imposible distinguir entre asesinos, tiranos y víctimas.

La dualidad conforma también el análisis y la idea artística, mientras que la riqueza léxica del artista genera sorpresas visuales que llenan un mundo artístico único. Para Ba, con domicilio en Suiza, el entorno neutro y los espléndidos paisajes del país alpino resultan propicios para su poderosa pintura como vehículo de un mensaje universal.