Innovación

La evolución impulsada por la tecnología digital: intercambio de perspectivas de un fotógrafo y un gestor

Iniciada en los años 50, la revolución digital tomó verdadera fuerza en los años 90 modificando radicalmente tanto nuestros hábitos como nuestras actividades profesionales. Su irrupción marca un antes y un después. Pero, ¿qué ha cambiado realmente en nuestra forma de trabajar?

El fotógrafo Jean-Marie Liot, reciente ganador del Mirabaud Yacht Racing Image, el concurso que premia la foto de vela más destacada del año, contrapone su visión con la de un gestor de patrimonio de Mirabaud & Cie SA, Nicolas Sordet.

Atrás quedaron los primeros teléfonos móviles, buscas y demás reproductores de CD tipo walkman, en la actualidad considerados prácticamente piezas de museo. Nicolas Sordet, gestor de patrimonio de Mirabaud, aún recuerda con ilusión el regalo que le hicieron a sus 12 años: una calculadora de bolsillo. Para él, supuso el inicio de una relación mágica con una nueva tecnología, capaz de efectuar con la rapidez del rayo una operación compleja que a él le habría llevado varias decenas de segundos realizar. Esta época, no tan lejana, marcó el inicio de una nueva etapa, en la que nuestra imaginación dio rienda suelta a las utopías más fantasiosas, llegando incluso a elucubrar, no sin preocupación, que un día la máquina ocuparía definitivamente el lugar del ser humano.

La necesidad de reinventar la profesión

Hoy en día, la tecnología digital no solo es un elemento imprescindible en nuestra vida diaria; también ha conquistado la esfera profesional. Pero, aunque a veces se nos olvide, este cambio no se ha producido de un día para otro. La fotografía digital, por ejemplo, se impuso de manera muy progresiva antes de alcanzar la exigencia de calidad deseada, según explica Jean-Marie Liot, fotógrafo  especializado en el sector náutico. "Al principio, nadie las tomaba en serio. La definición de las imágenes tomadas con las primeras cámaras digitales a mediados de los años 90 aún no era muy buena, y el envío por Internet era especialmente laborioso. Pero, si analizo los últimos 15 años, me doy cuenta del inmenso salto que hemos pegado".

Con el abandono progresivo de los carretes, a los fotógrafos no les ha quedado más remedio que adaptarse a esta nueva tecnología, hasta el punto de dar a las fotos realizadas antes de la era digital un aire caduco. "La gente ya no tiene por costumbre mirar fotografías procedentes de una diapositiva. Su resolución les parece imprecisa, mientras que la tecnología digital ha aplanado todo y ofrece una imagen excepcionalmente nítida". Y hay un hecho destacable: "en la práctica, no es tanto la naturaleza de nuestro trabajo lo que más ha cambiado, sino la manera de procesar lo que producimos".

¿Aportación positiva o negativa?

Tanto para Nicolas Sordet como para Jean-Marie Liot, el balance final sigue siendo positivo. La llegada de la tecnología digital, en todas las etapas de la cadena de tratamiento operativo, ha simplificado y acelerado considerablemente los procedimientos en su profesión. Pero, como en toda revolución, los cambios suelen venir acompañados de una serie de inconvenientes.

Una de las grandes ventajas de esta tecnología es la rapidez, que a la vez también constituye su principal inconveniente, como indica Jean-Marie Liot: "En la actualidad, los clientes quieren sus fotos antes incluso de que estas se hagan. En la cabeza de la gente, pulsar un botón y después enviar una imagen por Internet se hace en cuestión de segundos. No obstante, si comparamos el tiempo de trabajo en la actualidad con el que se dedicaba hace 20 años, el primero es a menudo superior al segundo, sobre todo en la parte de la postproducción".

Además, "accesibilidad y velocidad no equivalen forzosamente a calidad", añade Nicolas Sordet. "A día de hoy, es más fácil acceder a la información; sin embargo, la competencia existente entre las páginas de noticias, sobre todo las de carácter económico, empuja a competir por ser las primeras en comunicar las noticias, lo que supone que no siempre contrastan sus fuentes. Esto es un peligro para un gestor, ya que una información errónea puede incitarnos a tomar una mala decisión de inversión o a hacer que un título en bolsa se desplome. De ahí, la importancia de conservar siempre un espíritu crítico".

Pero hay algo en lo que ambos coinciden: la tecnología digital les ha simplificado muchas cosas en sus respectivas actividades. Envío de e-mails, recuperación de archivos, transmisión de una orden de bolsa y contabilización automática en la cuenta de un cliente, la instantaneidad se ha convertido en la norma. "Cuando no funciona es cuando nos damos cuenta de hasta qué punto nos hemos acostumbrado a esta necesidad de inmediatez", concluye Nicolas Sordet. Cabría preguntarnos ahora si aún seríamos capaces de orientarnos en una ciudad sin el GPS de nuestro smartphone.

“ Siempre será necesario un hombre detrás de la máquina, aunque sea para desenchufarla, si es necesario.”

Nicolas Sordet, gestor de patrimonio de Mirabaud & Cie SA

Dedicar un tiempo para la reflexión

A pesar de todo, Nicolas Sordet recuerda sin nostalgia la época en que las órdenes se tramitaban únicamente por la mañana o cuando se formaban las opiniones leyendo la prensa especializada. "Hoy en día, nuestro trabajo exige una mayor rapidez de respuesta, aunque también es más interesante", afirma.

No obstante, insiste en el hecho de que siempre es necesario encontrar un momento para la reflexión. Aunque sea para medir las consecuencias de sus actos, en especial en lo que se refiere a la gestión. "Debemos ser más prudentes que en otros tiempos" -dice- "ya que la velocidad a la que se procesa una operación ya no permite corregir un error".

En contraposición, Jean-Marie Liot opina que, aunque en fotografía sí es posible rectificar un error con mayor facilidad, siempre debe dedicarse un tiempo a la reflexión. "Antes de pasar a la era digital, teníamos carretes de 36, por lo que había que reflexionar, elegir y saber detectar el momento adecuado para tomar una foto sin malgastar el carrete. En aquella época, no podíamos equivocarnos. Esta forma de hacer las cosas, la he conservado", nos dice el fotógrafo, que prosigue: "pulsar, pulsar, hacer miles de clichés en unos minutos no me interesa. No es la mejor manera de realizar una buena fotografía, y las horas de clasificación aumentan aún más el tiempo de trabajo".

En el mundo de la fotografía, la democratización digital también ha tenido como efecto la proliferación de la competencia. Jean-Marie Liot lo constata con aire divertido: "hace unos años, todo el mundo se declaraba fotógrafo y llegaba al mercado rompiendo los precios". Por suerte, este movimiento ha ido desapareciendo y se observa un retorno hacia los profesionales.

"La gente ha tomado consciencia de que no bastaba con tener un material de buena calidad para tomar buenas fotos; que ser fotógrafo es un oficio, y que detrás de una máquina hay una persona, con unas competencias, una experiencia y un conocimiento determinado del terreno".

Y el ser humano qué pinta en todo esto...

"Mi pasión es el mar. Conozco este medio; navego con los marinos que fotografío y  converso durante horas con ellos. Este contacto humano para mí es una condición imprescindible para hacer buenas fotos", subraya Jean-Marie Liot.

Nicolas Sordet observa, por su parte, importantes cambios en nuestros hábitos de comunicación. Y es quizá ahí donde se sitúa, para él, el mayor riesgo de esta tecnología. "El aspecto más dañino, desde mi punto de vista, es que cada vez hay menos contacto humano, lo que despersonaliza las relaciones y provoca malentendidos. Esto también hace que se nos escapen algunas oportunidades, por no dedicar ya tanto tiempo a dialogar con nuestros clientes o nuestros colegas, o simplemente por contentarnos con el uso exclusivo de herramientas digitales", señala.

"Las emociones son el mayor vector de motivación del ser humano. La interfaz digital sesga o neutraliza casi siempre la expresión de estas emociones, llegando a veces a disfrazarlas incluso. En mi profesión, nada reemplaza una reunión en persona con los clientes para entender bien o mejor sus expectativas, sus aspiraciones y sus reacciones. En la gestión del patrimonio, el aspecto humano, el intercambio, la discreción, el asesoramiento y la disponibilidad siguen siendo, afortunadamente, fundamentales".

Mirando hacia el futuro

Aunque la tecnología digital ha remodelado hasta cierto punto nuestras maneras de hacer y comunicar, Jean-Marie Liot y Nicolas Sordet coinciden, sin embargo, en que la increíble aceleración de las innovaciones tecnológicas que hemos presenciado en estos últimos 20 años va a ser objeto de una ralentización. Y sin olvidar que para toda una franja de la humanidad la fractura digital sigue siendo una realidad.

Para el gestor, "la profesión no diferirá tanto de la que ejercemos hoy en día. Sin embargo, la manera de invertir va a evolucionar con toda seguridad en los próximos años". De hecho, ya estamos presenciando el comienzo de un nuevo fenómeno: el uso de herramientas de ayuda para la toma de decisiones en materia de inversión. Si el uso de dichas herramientas se generaliza, los rendimientos bursátiles podrían verse considerablemente afectados. Cuando todas las decisiones sean tomadas de manera sistemática por programas informáticos, todos ellos igual de inteligentes, los mercados acabarán probablemente neutralizándose.

Ahora bien, lo que hace que los mercados resulten interesantes es su ineficiencia. El valor bursátil raras veces se corresponde con el valor real de una empresa. Más bien es el reflejo de las expectativas, los temores y los riesgos. "Cuesta imaginar una situación en la que lleguemos a confiar el dinero a una máquina sin intervención alguna del ser humano", prosigue. Comienza otro cambio, que además podría despuntar antes de lo previsto: el abandono del dinero en efectivo. Pasar de la era digital a la era totalmente digital para las compras es un proceso que no estará exento de consecuencias. Esta es, sin duda, la próxima revolución que vamos a presenciar".

El fotógrafo opina igual: "Por supuesto, la tecnología continuará mejorando, los sensores serán cada vez más eficientes, pero para obtener fotos inéditas y originales, nada como un ojo detrás del visor. Sin embargo, para mantenerse competitivo, tendremos que demostrar una capacidad de adaptación constante a las evoluciones, tanto desde el punto de vista del material como de los programas informáticos. Pero mi visión no es pesimista. Siempre será necesario contar con profesionales y, sobretodo, con una persona detrás de la máquina".

A lo que Nicolas Sordet, concluye: "Sí, está claro. Siempre será necesario un hombre detrás de la máquina, aunque sea para desenchufarla, si es necesario”.

MIRABAUD YACHT RACING IMAGE 2016: LA IMAGEN GANADORA

Realizada el 15 de abril de 2016, la fotografía de Jean-Marie Liot inmortaliza durante el entrenamiento el barco IMOCA Safran de Morgan Lagravière, antes de su participación en el Vendée Globe. Avanzando a toda velocidad, este barco con foils de nueva generación corta las olas sin por ello aminorar su marcha. Si tenemos en cuenta que el skipper se encuentra al timón, en un cockpit totalmente sumergido por el oleaje; la imagen resulta aún más impactante.

Ganador de la 7.ª edición del Mirabaud Yacht Racing Image, Jean-Marie Liot ha destacado por encima de los 149 participantes, procedentes de 25 países.