Cultura

Stéphane Kropf: la pintura es una historia de ilusión e impresiones

La pintura es una historia de ilusión e impresiones. El joven artista suizo Stéphane Kropf convierte esta afirmación en el leitmotiv de su obra y guía de su inquietud artística. Sus obras juegan con los efectos ópticos, con las propias percepciones del espectador.

BIOGRAFÍA

Nacido en 1979, Stéphane Kropf vive y trabaja en Lausana y ha participado en numerosas exposiciones colectivas desde comienzos de siglo. En 2004, expuso «Minerva» en el MAMCO de Ginebra. De la mano de su hermano Laurent, se puso al frente del Espace Curtat de Lausana en 2010. En 2014, protagonizó una exposición personal en el Château de Gruyères, utilizando para ello todas sus salas. Ese mismo año, expuso su obra en Villa Bernasconi, en Ginebra. El artista es, en la actualidad, del curso BFA de la Escuela Cantonal de Arte de Lausana, donde él mismo estudió, y director de la galería de dicha escuela, ELAC (Espace Lausannois d’Art Contemporain).

EL ARTISTA Y SU OBRA

La pintura es una historia de ilusión e impresiones. El joven artista suizo Stéphane Kropf convierte esta afirmación en el leitmotiv de su obra y guía de su inquietud artística. Sus obras juegan con los efectos ópticos, con las propias percepciones del espectador. Sus lienzos encarnan una elocuente y expresiva abstracción que imprime un efecto natural. Los grandes formatos de sus obras, que a menudo concibe en serie, potencian su aplomo.

El objetivo de Stéphane Kropf es explotar todo el potencial de sus recursos como artista. Para él, los materiales artísticos son primordiales. Concibe algunos lienzos con una pintura acrílica que refleja la luz, «interfiriendo» con el espacio que hay a su alrededor y, por tanto, modificando la percepción acerca de la obra. El ojo de quien la observa es, por tanto, capaz de modificar no solamente su respuesta, sino también la atmósfera ambiente. Resulta obligatorio —y se pretende— dotar de esta importancia al espectador, que desempeña una función esencial. Por este motivo, las obras de Kropf despiertan una mayor impresión cuando se observan y se contemplan in situ, cuando las superficies y las dinámicas densidades de la pintura interactúan y se comunican.

Las reproducciones en cuadros de grandes dimensiones de recibos de compra triviales o cuentas de restaurante muestran la belleza de la cotidianidad. En estas obras, la composición deja atrás la abstracción y despliega una perspectiva de típicas montañas suizas en imágenes extraídas de las bandas contra la falsificación de los antiguos billetes de tren de Suiza.

Las obras «Porrima», «Epsilon Eridani», «Kajam» y «Suzaku» reciben sus denominaciones de estrellas o constelaciones. La astronomía y el cosmos son referencias frecuentes en la obra de Kropf. En esta serie, el contraste entre la zona blanca central y los colores iridiscentes que la rodean, que se aplican utilizando un aerógrafo, resulta impactante. Estos francos colores enfatizan el espacio del lienzo, a la vez que se funden con él. Cuestionar la pintura forma parte de todo este enfoque: ¿es la pintura la que se encuentra en el centro, incluye también lo que hay en los bordes, o estos la delimitan? Todo depende de la percepción de cada uno.

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