Internacional

Mirabaud celebra sus 30 años de presencia en Montreal

La oficina de Montreal —la primera que Mirabaud abrió en el extranjero— celebra 30 años. Punta de lanza de su expansión internacional, la apertura de esta delegación fue la respuesta del Grupo al movimiento de internacionalización que vivían entonces los intercambios comerciales, en un momento en el que se acuñó el término «globalización».

Tres décadas más tarde, en un mundo en plena transformación, Georges Paulez, responsable de la oficina de Mirabaud en Canadá, desgrana para MirMag la evolución de la sucursal de Montreal y hace balance en forma de perspectivas.

La década de 1980 supuso una ruptura en la economía mundial que trajo consigo una aceleración de los intercambios de bienes y servicios. Este periodo coincidió también con una demanda de diversificación geográfica, cada vez mayor, por parte de unos clientes deseosos de orientar sus carteras hacia los mercados internacionales. Estas dos razones convencieron al Grupo Mirabaud para desarrollar sus actividades en el extranjero. De Montreal a Madrid, pasando por Ginebra, Londres o Hong Kong, el Grupo cuenta actualmente con una red de catorce oficinas repartidas por Europa, Norteamérica, Oriente Próximo y Asia.

«Varias son las razones que motivaron la decisión de abrir una delegación en Montreal —señala Georges Paulez—. En primer lugar, estaban los rasgos comunes que unen esta plaza financiera a Ginebra, sede del Grupo: una cultura internacional, la lengua francesa, empleados altamente cualificados, un entorno político y jurídico estable y una base económica sólida. En ese momento, también había una voluntad por parte del gobierno de Quebec de atraer instituciones financieras de primer nivel. Y naturalmente, para responder mejor a las nuevas necesidades de nuestros clientes, estaba la cuestión de la cercanía a las bolsas norteamericanas, que ofrecían importantes oportunidades de inversión».

Un crecimiento constante

La aventura de Mirabaud en Montreal arrancó en 1985, con el traslado de dos empleados para organizar la estructura. Después, en 1986, se inauguró la filial y se comenzó a atender a los primeros clientes. Treinta años después de su apertura, demostrando que esta implantación respondía a una necesidad real, la oficina de Montreal no ha dejado de desarrollarse y cuenta actualmente con casi una treintena de empleados.

Otro de los objetivos que se perseguían en aquellos momentos era aprovechar la experiencia y conocimientos del Grupo en materia de hedge funds, un mercado por el que Mirabaud —una de las entidades pioneras— se había interesado mucho desde comienzos de la década de 1970. Llegado el momento de hacer este balance, solo cabe afirmar que esta apuesta ha dado fruto puesto que ha sido uno de los pilares del crecimiento y el éxito de Mirabaud en Canadá. Y si bien esta estrategia ha permitido ampliar la diversificación geográfica de los clientes internacionales, también ha posibilitado el crecimiento de los activos de los clientes canadienses.

“ La oficina de Montreal desempeña un papel importante en la red internacional de Mirabaud.”

Georges Paulez, responsable de la oficina de Mirabaud en Canadá

«La oficina de Montreal desempeña un papel importante en la red internacional de Mirabaud. Nuestros seis husos horarios de diferencia con Europa nos permiten garantizar la continuidad de la actividad —apunta Georges Paulez—, lo que supone una ventaja nada desdeñable y muy apreciada por el conjunto de nuestros clientes. Gracias a nuestra propia red de corresponsales, también tenemos la posibilidad de trabajar de forma independiente manteniendo en todo momento un contacto estrecho con el Grupo, sus sistemas informáticos y sus actividades de análisis. El otro punto fuerte de nuestra estructura es que no está centrada exclusivamente en Norteamérica, como ocurre con muchos de nuestros competidores. De este modo, podemos ofrecer soluciones de inversión globales pero a la vez altamente personalizadas y con precios competitivos. Este enfoque beneficia a los clientes al facilitar la competencia y otorgarles un acceso privilegiado a los mercados mundiales».

Georges Paulez trabaja para Mirabaud desde hace 17 años. Dirige desde 1999 el equipo de Montreal, y también fue responsable, como parte de sus actividades, de la supervisión del equipo en Dubái en 2011. En estos momentos, tiene a su cargo la organización de las celebraciones por los 30 años de actividad de Mirabaud en Canadá. En el programa del aniversario figuran, naturalmente, actividades internas, pero también un invitado de excepción para compartir un momento especial con clientes, empleados y socios.

«Un aniversario es siempre una celebración importante. Cada año que pasa atestigua nuestra solidez, y para conmemorar este momento importante, queríamos poner de relieve tres aspectos: nuestra actividad internacional, nuestro espíritu emprendedor y nuestras raíces suizas y ginebrinas», apunta el responsable de la sucursal canadiense. «Esa es la razón por la que el Comité Internacional de la Cruz Roja y su presidente, Peter Maurer, nos parecieron una elección obvia. Esta institución encarna a la perfección estas tres nociones. Además, defiende valores que están en sintonía con los de Mirabaud y lo hace con una gran demostración de liderazgo en contextos siempre difíciles. Creemos que es importante comenzar una reflexión más global sobre nuestro tiempo que gire principalmente en torno a la estabilidad de los países y las economías. En el contexto canadiense, la estructura nacional con que cuenta la Cruz Roja goza también de una gran visibilidad. Hace poco hemos podido comprobar su eficacia, durante los devastadores incendios en Fort McMurray. Ninguna otra organización posee estas competencias, esta capacidad y esta independencia para hacer lo que hace».

Georges Paulez, responsable de la oficina de Mirabaud en Canadá, , Peter Maurer, Presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja

Viejo Continente y Nuevo Mundo

Canadá, un país abierto que demuestra un nivel de integración cultural de los más elevados del mundo, se diferencia de Suiza en diversos aspectos. En el tamaño, obviamente, y en su alto grado de descentralización. Sin embargo, los dos países tienen muchos puntos en común, dado que, al ser los dos Estados federales, su organización presenta numerosas semejanzas. En cuanto a los prejuicios y las diferencias idiomáticas que pueden existir entre el francés de Suiza y el de Quebec, nada parece afectar la buena marcha de los negocios, según Georges Paulez.

«Es evidente que existen numerosas diferencias en el vocabulario, pero  mis colegas suizos y yo siempre nos entendemos. El término "gérant", por ejemplo, se utiliza muy poco en Quebec, donde se prefiere "gestionnaire" o, en el habla más popular, "courtier", cuando uno se refiere a personas habilitadas para realizar recomendaciones de inversión. Las dificultades a la hora de gestionar y adaptarse residen más bien en los diferentes marcos normativos en los que nos movemos, pero, al final, siempre encontramos soluciones satisfactorias para los clientes y sus intereses».

Nuestra oficina de Montreal

El establecimiento de Montreal, abierto en 1985, es la primera implantación de Mirabaud en el extranjero. Esta entidad ofrece actividades de gestión a clientes privados e institucionales, así como servicios financieros a medida.

Más información