Innovación

Predecir el futuro: miradas cruzadas de un economista y un meteorólogo

Encuentro entre Pierre Eckert, experto científico del centro regional de MétéoSuisse para la Suiza francófona y Valentin Bissat, economista estratega de Mirabaud Asset Management. Conversan sobre los modelos de previsión utilizados en sus respectivos ámbitos para predecir el futuro.

En cada regata Bol d’Or Mirabaud la sociedad náutica de Ginebra, excepcionalmente abierta al público, está en efervescencia. El único momento en el que planea un silencio digno de catedral es el viernes al final de la tarde cuando Pierre Eckert toma la palabra. El experto del centro regional de MétéoSuisse presenta a los equipos los pronósticos meteorológicos de cara a  la carrera. Bise o brisa, calma chicha o riesgo de temporal, viento hacia el lado suizo o el francés: informaciones que marcan la diferencia a la hora de elegir qué estrategia adoptar durante la regata.

Ya se trate de meteorología o de economía, se han desarrollado numerosos modelos numéricos para tratar de predecir el futuro. Con el objetivo de comparar las prácticas de estos dos campos donde la previsión es importante, Valentin Bissat y Pierre Eckert se han reunido en el centro regional de MétéoSuisse, situado en Ginebra en la sede de la Organización Meteorológica Mundial. Es en este centro donde los analistas de pronósticos preparan sus boletines meteorológicos para la Suiza francófona.

De los oráculos a las supercalculadoras

«Desde siempre, el ser humano ha intentado predecir el futuro», subraya el meteorólogo. «En la época de la Grecia antigua, la pitonisa emitía oráculos. Hoy en día son las ecuaciones diferenciales y supercalculadoras las que permiten hacerlo». ¿De dónde procede esta necesidad de conocer el futuro? «La gente quiere saber qué le depara el mañana», incide Valentin Bissat. «Las previsiones tranquilizan y facilitan la toma de decisiones».

La previsión meteorológica influye en las decisiones de la vida cotidiana, ya sean sobre la manera de vestirse antes de salir, la organización de una barbacoa el fin de semana, participar en una carrera de montaña o navegar en el lago. «Asimismo, puede haber un impacto económico directo, como por ejemplo en la agricultura, teniendo en cuenta que se necesitan al menos tres días de buen tiempo para que el heno se seque», señala Pierre Eckert.

Los economistas también utilizan las previsiones meteorológicas: «Por ejemplo, prestamos atención a la duración del invierno», explica Valentin Bissat. «Si se prolonga, el sector de la construcción se ralentizará y eso afectará el crecimiento económico».

Tanto en la meteorología como en la economía, las previsiones se obtienen esencialmente gracias a los modelos numéricos. Por otra parte, MétéoSuisse acaba de poner en servicio un nuevo modelo de previsión para el Arco Alpino: Cosmo 1. La precisión de sus estimaciones se ha reducido a un kilómetro, frente a los dos kilómetros de antes.

La previsión en la meteorología…

«Para realizar una previsión, el analista de pronósticos utiliza diversos modelos numéricos», explica el meteorólogo. La combinación de los resultados de modelos diferentes y la experiencia permitirán al profesional emitir un boletín meteorológico.

El modelo meteorológico numérico funciona en dos etapas. «Primero se trata de conocer el estado inicial de la atmósfera, es decir, la temperatura, la presión, el viento (fuerza y orientación), la humedad (concentración y estado) en el conjunto del área cubierta por el modelo», indica Pierre Eckert. Las observaciones se llevan a cabo de forma permanente gracias a sensores colocados a nivel del suelo, satélites, radares, aviones o incluso globos atmosféricos.

«Una vez se conoce el estado inicial en todas las alturas, se efectúan cálculos utilizando ecuaciones de física relativas a la fricción, las fuerzas presentes en la atmósfera, la termodinámica y la radiación, pero también a la fuerza inducida por la rotación de la Tierra, denominada fuerza de Coriolis», explica el meteorólogo.

... y en la economía

A diferencia de los modelos meteorológicos, que se basan solamente en el estado inicial y en ecuaciones de física, los economistas dan prioridad a los datos históricos. «En econometría utilizamos sobre todo series temporales. Retomamos evoluciones del pasado y las reproducimos. Analizamos su comportamiento pasado para determinar su tendencia. Si las condiciones iniciales son las mismas, transponemos este comportamiento para prever el futuro con ayuda de conceptos de probabilidades», señala Valentin Bissat.

Mientras la meteorología es una ciencia exacta que emplea ecuaciones de física, la economía es una ciencia social que se basa en modelos teóricos simplificados de la realidad. «Por otra parte, utilizamos también ecuaciones diferenciales para crear modelos del comportamiento de sistemas complejos», indica el economista estratega de Mirabaud.

Las previsiones económicas intervienen en la decisión de invertir, «ya sea en finanzas o en la industria», apunta Valentin Bissat. «El pronóstico de un crecimiento económico positivo podrá incitar a las sociedades a aumentar su producción y, por lo tanto, a contratar personal o incluso a ampliarse».

Un modelo para determinar la inflación

En Mirabaud se han desarrollado modelos numéricos de previsión para determinar las tasas de inflación. «Son modelos de corrección de errores. Las variables pueden divergir a corto plazo pero a largo plazo convergen», explica Valentin Bissat. «Priorizamos un enfoque cualitativo. Los modelos numéricos que utilizamos sirven como soporte para la toma de decisiones. Los miembros del Comité de inversiones analizan las cifras y adoptan sus decisiones de inversión basándose en su experiencia».

En economía se pueden crear modelos de datos importantes. Los modelos más desarrollados son los de los bancos centrales, llamados DGSE (Dynamic Stochastic General Equilibrium). Crean modelos de los comportamientos de los agentes en el nivel microeconómico y los incorporan a un modelo dinámico global. Los resultados obtenidos hacen referencia al crecimiento, la inflación y el desempleo. Otros modelos numéricos facilitan previsiones sobre las tendencias de los mercados y los sectores de actividad.

Dado que la economía es una ciencia social, el factor humano puede hacer que los resultados evolucionen. «La manera de presentar los resultados tiene a veces más importancia que los propios valores», advierte el economista de Mirabaud. «Cuando los bancos centrales presentan sus previsiones de crecimiento, intentan transmitir mensajes positivos para evitar que una interpretación negativa se traduzca en un cambio de comportamiento de los individuos. En efecto, una tasa de crecimiento más débil de lo esperado es susceptible de desencadenar una ola de pesimismo con un descenso del consumo y una ralentización de la economía». Se trata de un parámetro con el que es difícil crear modelos.

En economía, las previsiones cubren generalmente periodos que abarcan de una semana a varios años, y su precisión disminuye cuanto más largo es el periodo. En meteorología, el modelo global proporciona de diez a quince días de previsión con una actualización cada doce horas generalmente. Los modelos más precisos realizan pronósticos de uno a cinco días y se actualizan cada tres horas. «También podemos hacer previsiones a seis meses», explica Pierre Eckert. «Para los trópicos, funciona relativamente bien. "El Niño" del invierno pasado se pronosticó. Estas previsiones están sometidas a un bloqueo, ya que existe un riesgo de maniobras especulativas. La persona que posee la información podría comprar al alza o a la baja».

La fiabilidad de las previsiones

Incluso si los modelos numéricos son eficaces, la tasa de fiabilidad de la previsión puede evolucionar. «En ocasiones, una diferencia de temperatura de un grado puede tener repercusiones que cambian todo el sistema meteorológico. Y nos encontramos con lluvia cuando pensábamos tener sol», admite el especialista de MétéoSuisse. «Simulamos qué efecto puede tener en la previsión una pequeña diferencia del estado inicial. Eso es lo que nos permite ofrecer el índice de confianza. Si en el día cinco, por ejemplo, las posibilidades de evolución del tiempo son muy distintas, este índice será bajo».

Valentin Bissat afirma que escenarios como ese también son imaginables en economía: «Hacemos pruebas de estrés. Simulamos un ascenso del desempleo o variaciones de los tipos de interés, y analizamos la resistencia de una institución financiera o de un instrumento financiero en esas condiciones. Es muy útil para la gestión de riesgos».

Tanto en la economía como en la meteorología, los modelos numéricos pueden mejorarse. «Eso representa costes de inversión considerables», subraya Pierre Eckert, «no solamente por las supercalculadoras, sino también por la consideración de parámetros nuevos, como la humedad del suelo o el volumen de follaje». En economía, el margen de progresión también es delicado, en primer lugar por la dificultad para crear modelos de los mecanismos económicos. «Lo que marca la diferencia en la previsión es tener la experiencia y los conocimientos necesarios para interpretar resultados», observa el economista de Mirabaud. ¡Algo que, de momento, ninguna supercalculadora es capaz de hacer!

Biografía

Valentin Bissat

Economista estratega del equipo de estrategia de Mirabaud Asset Management desde 2013, es miembro del Comité de inversiones de Mirabaud & Cie SA. Trabaja junto al economista en jefe, responsable de estudios y análisis macroeconómicos. Se ocupa en especial del análisis y la elaboración de indicadores financieros relativos a la estrategia de inversión. Valentin Bissat es licenciado en ciencias económicas por la Universidad de Ginebra, tiene un máster en banca y finanzas de la Universidad de Saint-Gall (HSG) y el diploma CFA.