Vela

El Trofeo Julio Verne visto por su recordman Loïck Perron

Loïck Peyron ostenta actualmente el Trofeo Jules Verne, que consiguió en 2012 en 45 días, 13 horas, 42 minutos y 53 segundos. El trimarán Maxi Banque Populaire V, con el que su tripulación batió el récord de velocidad de la vuelta al mundo a vela, fue adquirido por Spindrift racing, que lo rebautizó con el nombre de Maxi-trimarán Spindrift 2. Vencedor, además, de la última Ruta del Ron, regresa ahora para otra vuelta al mundo.

Sigue siendo una aventura el Trofeo Jules Verne?

Absolutamente. La vuelta al mundo... No es algo nuevo. En carrera y en equipo tampoco es nuevo. Pero hacerlo a gran velocidad, en una máquina como esta, en equipo, no solo exige ser buenos marinos, sino también ser buenos compañeros y respetarse mutuamente. Y ese suele ser el caso, además. Cuando ocurren fallos en una ruta transatlántica, se nota menos; pero una vuelta al mundo es lo bastante larga como para que sea necesario rodearse de los mejores.

Su fuerza ha residido en la buena gestión de su equipo. ¿Qué cualidades son necesarias para eso, especialmente en mares procelosos?

No existen recetas. Lo vemos bien en las empresas o en las cosas mundanas: un equipo puede gestionarse de muchos modos distintos para llegar al mismo resultado. Para mí, lo que importa es más la forma de hacerlo que el resultado. Y la buena noticia es que los resultados conseguidos de esta forma han sido bastante buenos.  Trato de combinar firmeza y respeto con las opiniones y las competencias de todos para que cada uno pueda expresar su valor. Porque todos necesitamos eso. No me gusta mucho decir no, pero me gusta explicar por qué quiero esto o lo otro. También prefiero contar con el asentimiento de todos antes de tomar una decisión, pero puedo imponerla en caso necesario. A bordo de un barco, evidentemente es necesaria una jerarquía, pero debe apoyarse en la legitimidad. Saber que otros confían en ti también supone más responsabilidades. Está claro que ser patrón de barco no es tarea fácil: eres responsable de varias cosas; la más importante, conducir a todos a buen puerto. Hay el instinto casi paternal de que todos tus hijos salgan adelante.

Spindrift racing ha modificado el barco. ¿Le parece que será capaz de batir su récord personal?

Sí: el barco, desde luego. Porque en un récord o en una carrera nunca se usa el máximo del potencial del barco. Además, Spindrift racing lo ha mejorado muchísimo. Aligerar el mástil ha sido una buena medida. Reducir peso en alta mar es una ambición constante, pero no debe ir en detrimento de otros aspectos. Si ralentiza el manejo del barco, entonces no vale. Hay que tener confianza en el material. Spindrift racing también ha introducido apéndices más ligeros, que es otra forma de aligerar peso y de poder ser menos tripulantes. Es más exigente para la tripulación, pero es factible. Éramos 14, pero podíamos ser solo 11 o 12. Tres personas significa, ya para empezar, media tonelada menos de peso. Y luego están las condiciones meteorológicas. Adelantamos casi tres días pero perdimos toda una jornada en el Pacífico. Los icebergs nos retrasaron mucho. Todo esto para explicar que es posible batir ese récord en algunos días. Personalmente, no me interesa batir mi propio récord. La única prisa que tengo es que el récord se bata... para tratar de volver a batirlo. ¡Eso es lo que debería motivarlos!