Sobre el agua

Conservar el vínculo entre el hombre y el océano

Desde 2008, la Fundación Maud Fontenoy trabaja en Francia y en el mundo para la protección del medio ambiente. Lleva a cabo diversos programas educativos para jóvenes con el apoyo de varias organizaciones internacionales.

La relación de Maud Fontenoy con los océanos se remonta a su más tierna infancia. Apenas unos días después de su nacimiento partió a bordo de un barco con sus padres y sus hermanos para navegar durante quince años alrededor del mundo. Después, sería la primera mujer en cruzar a remo el Atlántico Norte de oeste a este, sola y sin asistencia. Unos años más tarde, atravesó el Pacífico entre Perú y las islas Marquesas en 73 días, antes de emprender la vuelta al mundo contracorriente en el 2007, en un velero que salió de la isla de la Reunión y regresó al mismo lugar.

En paralelo a estas proezas, la navegante francesa consagra sus esfuerzos desde hace unos años a la educación medioambiental a través de diversas asociaciones. Ahora, a los 37 años y con tres hijos, ha decidido volcarse de lleno a la causa de salvaguardar los océanos con ayuda de la Fundación Maud Fontenoy que creó en el año 2008.

Múltiples funciones

Los océanos cumplen innumerables funciones. Permiten regular el clima y garantizar la existencia de agua dulce en la tierra. Según las Naciones Unidas, alimentan a la mitad de la población mundial (se extraen más de 4.500 kg de peces cada segundo) y, además, produciendo la mitad del oxígeno que respiramos, son el pulmón más activo de nuestro planeta.

Con el propósito de presentar a los jóvenes las diferentes funciones de los océanos y su importancia para el futuro de la humanidad, la fundación ofrece a las escuelas francesas varios programas validados por el Ministerio de Educación nacional francés. Estos programas, realizados con la asistencia científica de organismos especializados, como el Centro Nacional de Investigación Científica, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la Unesco o la Unicef, se distribuyen gratuitamente a los profesores, con un seguimiento garantizado a lo largo de todo el año.

Los alumnos, en particular aquellos que no disponen de los medios para ir de vacaciones y que nunca han visto el océano, son recompensados con excursiones en barcos a finales del año. También se organizan periódicamente excursiones estivales en las playas del litoral francés. 

La fundación emplea a unas diez personas y sus padrinos son la actriz Marion Cotillard y el director de cine Luc Besson. Su labor pedagógica se extiende también a otros países, particularmente los Estados Unidos, Canadá, México y Marruecos, donde diversas organizaciones transmiten sus programas.

Una oportunidad para la economía

La Fundación Maud Fontenoy se ocupa también de la economía fomentando una visión diferente de la protección del medio ambiente, más realista y menos alarmista que el discurso ecológico tradicional. Desea destacar las oportunidades para la acción y para la inversión sostenibles destinadas a la preservación de los océanos. A modo de ejemplo, en Francia el océano representa uno de los sectores económicos más fuertes y es fuente de trabajo para más de 300.000 personas.

La fundación señala que los vientos y las corrientes marinas podrían dar un nuevo impulso a la producción de energía y llegar a representar hasta el 25% del mix energético europeo de aquí hasta el año 2050.

A esto se agregan los medicamentos, el oxígeno y, por supuesto, los alimentos procedentes de los océanos, pero también el hecho de que el 90% del transporte mundial se realiza actualmente por vía marítima.

Un enfoque entusiasta

En lo que concierne al futuro, Maud Fontenoy se muestra optimista y prefiere ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío. Aparte del hecho que los jóvenes están cada vez más informados, las diversas iniciativas lanzadas en todo el mundo para la conservación de los océanos pueden ser un motivo de optimismo. Tal es el caso de la creación, anunciada recientemente por el Gobierno de los Estados Unidos, del más grande santuario marino del planeta: este país ha decidido multiplicar por seis la extensión del Monumento nacional marino de las islas remotas del Pacífico. Este grupo de islas situadas en el océano Pacífico es uno de los hábitats tropicales marinos más intactos del planeta. Estarán prohibidas allí la extracción minera y la pesca comercial (se permitirá la pesca tradicional y deportiva). Este santuario abarcará 1,2 millones de kilómetros cuadrados alrededor de estas islas y atolones, es decir, una superficie equivalente al doble del estado de Texas.

Estas medidas permitirán proteger los arrecifes de coral y los ecosistemas marinos (el hábitat de tortugas de mar, atunes, tiburones y mantas), pero también luchar contra los daños causados por el cambio climático y la acidificación de los océanos, en una de las regiones más vulnerables del planeta.

Maud Fontenoy es consciente de los esfuerzos que serán necesarios en los próximos años para la preservación durable de los océanos. Para que este tipo de iniciativas pueda multiplicarse, intenta mostrar el camino a seguir, sobre todo mediante sus diferentes travesías a remo de los océanos.   

Entrevista

«Salvar los océanos es salvar a los seres humanos

Maud Fontenoy, ¿qué objetivo persigue su fundación?

Deseamos recomponer los lazos entre el hombre y su entorno. Preservar los océanos es indispensable porque nos prestan múltiples servicios. Servicios de los que no dispondríamos sin ellos. Salvar los océanos es salvar a los seres humanos. Sus hazañas como navegante son innumerables.

¿Qué mensaje desea transmitir?

Por medio de estas aventuras, he querido demostrar que no se trata solamente de una cuestión de fuerza, sino más bien de voluntad y de perseverancia. Con determinación, todos podemos realizar nuestros proyectos personales: no importa el tiempo, sino el no darse por vencido.

¿Qué opina de la reciente decisión de los Estados Unidos de ampliar la extensión de la reserva natural Monumento Nacional Marino de las Islas Remotas del Pacífico?

Es una iniciativa excelente. En Europa tendemos a estigmatizar a los Estados Unidos en lo relativo a la ecología. Pero este tipo de decisiones muestra que existen allí numerosas personas sensibilizadas acerca de este problema y con conciencia ecológica. Lo mismo puede decirse de los chinos. A menudo los señalamos con el dedo, pero constato que son los primeros en invertir en las energías renovables. Al final, el hecho de que ciertos países no deseen que les impongan normas internacionales no significa que no hagan nada al nivel interno.

¿Cómo ve el futuro?

La población está evolucionando. Se le exige una verdadera mutación, que llevará más tiempo que el que sería conveniente para algunos problemas climáticos. Estoy convencida de que esta evolución se logrará mejor con un enfoque entusiasta y dinámico que buscando culpables. Los seres humanos siempre han sabido adaptarse a su entorno. Y por eso, sigo siendo optimista.